Historia
El Instituto de Investigaciones en Ingeniería (INII), desde 1979 desarrolla su labor en los campos de la ingeniería sísmica, tecnología de la madera y el aprovechamiento del recurso forestal, metrología, ingeniería marítima y fluvial. Las siguientes instancias forman parte del INII: el Laboratorio de Ingeniería Sísmica (LIS), el Laboratorio de Investigación en Ingeniería de Control (CERLab), el Laboratorio de Investigación en Robots Autónomos y Sistemas Cognitivos (ARCOSLab), la Unidad de Ingeniería Marítima de Ríos y Estuarios (Imares), la Unidad de Hidráulica e Ingeniería Fluvial, la Unidad de Recursos Forestales (Reforesta), la Unidad de Investigación y Soluciones en Medición (Metriko), el Centro de Diseño y Apoyo Audiovisual (CEDAA) y el Centro de Documentación e Información (CEDI).
El LIS es el único laboratorio en Costa Rica y América Central dedicado en forma exclusiva a realizar estudios de Ingeniería Sísmica, para determinar los efectos que producen los sismos fuertes en las estructuras y en los suelos. Entre sus objetivos se encuentran registrar la constante actividad sísmica del país mediante el uso de acelerógrafos, instrumentos especialmente diseñados para la medición de sismos fuertes; desarrollar investigaciones en el área de la Ingeniería Sísmica que contribuyan con la disminución de los efectos destructivos que traen consigo los sismos fuertes, a través de proyectos usualmente multidisciplinarios, que involucran áreas como Ingeniería Civil y Estructural, Geología, Geotecnia, Sismología, Planificación Urbana, Prevención de Desastres y Defensa Civil; y difundir el conocimiento actualizado en el campo dentro de la ingeniería sísmica y a personas cuya labor profesional se relaciona con ella, tanto a nivel nacional como internacional.
La distribución inicial de los acelerógrafos se basó en la zonificación sísmica existente a la fecha de instalación del programa, propuesta en el año 1977 por investigadores del Centro Blume de la Universidad de Stanford (Mortgat y otros) y adoptada por el Código Sísmico de Costa Rica, en su versión de 1986. Actualmente, la red cuenta con cuarenta instrumentos instalados en todo el país, todos equipos digitales que disminuyen las fuentes de error en el procesamiento de registros y aumentan la confiabilidad de los datos obtenidos. Estos acelerógrafos se distribuyen en treinta y cinco estaciones y desde su operación se han logrado registrar más de mil doscientos acelerogramas, correspondientes a trescientos setenta y dos sismos fuertes.
La distribución de las estaciones acelerográficas tiene como propósito cubrir las zonas con mayor potencial para la generación de sismos fuertes. Del total de instrumentos, cinco pertenecen a RECOPE, uno a OVSICORI y uno al Ingenio Taboga; el LIS los administra, los mantiene en operación y además procesa toda la información que estos registren.
Las investigaciones, en la actualidad, se desarrollan en mayor medida acerca del comportamiento de suelos ante terremotos y en menor grado sobre la respuesta de estructuras instrumentadas. Para ello, se cuenta con profesionales en los campos de la Ingeniería Civil, Sismología y Electrónica, así como con la valiosa colaboración de asistentes de investigación, que son estudiantes avanzados de las carreras de Ingeniería Civil, Ingeniería Eléctrica y Geología. La información obtenida se ha convertido en herramienta de primera mano para los estudios que realizan comisiones nacionales como la que elabora el Código Sísmico de Costa Rica y la Comisión Nacional de Emergencias (CNE).
Los resultados de investigación se divulgan a través de publicaciones como libros, boletines, artículos en revistas especializadas, además de periódicos y reportajes televisivos. Asimismo, la transferencia de los conocimientos se realiza a través de la participación de las personas investigadoras en seminarios, talleres, conferencias y cursos de grado y posgrado sobre temas afines, tanto a nivel nacional como internacional.
Se han desarrollado más de 35 proyectos de investigación, 40 tesis y proyectos de graduación de estudiantes de grado y posgrado. En junio del 2002, el LIS obtuvo el premio Bayardo Selva, por la investigación “Microzonificación Sísmica de San José, Costa Rica”, trabajo realizado en forma multidisciplinaria con la Red Sismológica Nacional de la Universidad, el Instituto Costarricense de Electricidad y varias instituciones noruegas, a través de la Agencia de Cooperación de ese país.
El LIS mantiene vínculos de cooperación e intercambio de información y de conocimientos con instituciones afines, tanto a nivel nacional como internacional; con varias de ellas se realizan investigaciones en forma conjunta en la actualidad. Algunas son: la Comisión Permanente del Código Sísmico de Costa Rica, la Asociación Nacional de Ingeniería Estructural y Sísmica, la Comisión Nacional de Emergencias, el INS, el ICE, la Red Sismológica Nacional, el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica, la Escuela de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Costa Rica, RECOPE, el Ingenio Taboga, el Centro para la Prevención de Desastres en América Central (CEPREDENAC), la Agencia Noruega de Cooperación (NORAD), la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad de Kioto y el Consorcio de Organizaciones para los Sistemas de Observación de Terremotos de California (COSMOS). Se ofrecen también servicios a industrias y empresas, y se cuenta con una vasta experiencia para ejecutarlos bajo la modalidad de vinculación externa remunerada.
Muchos investigadores que se iniciaron en este campo en el LIS han realizado o están realizando estudios de posgrado, lo cual les ha permitido, una vez concluidos los estudios, incorporarse a instituciones y empresas, desempeñando puestos vitales hacia la búsqueda de soluciones para mitigar los efectos debidos a terremotos, función trascendental para el bienestar y la vida del pueblo de Costa Rica. Entre ellos están el Ph. D. Rubén Boroschek, el Ph. D. William Vargas, el Ph. D. Aarón Moya, el Lic. Alfredo González y el geólogo Lepolt Linkimer, quien actualmente cursa estudios doctorales en los Estados Unidos. La especialización de los investigadores del LIS y sus vínculos internacionales con centros pioneros en este campo permiten servir de catalizador en el proceso de transferencia de tecnología.