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El terremoto del pasado 5 de setiembre, produjo daños en algunas estructuras tanto en los poblados de Guanacaste como en algunas zonas Puntarenas y Alajuela. Sin duda alguna, la estructura que sufrió mayor daño y produjo el efecto socio-económico más importante, fue el Hospital Monseñor Sanabria de Puntarenas.

El hospital se ubica en la zona costera del Pacifico Central, a unos 10 kilómetros al este de Puntarenas y fue construido en el año de 1964. En 1990 se realizó una restructuración en la torre de hospitalización.

El terremoto registró una aceleración pico efectiva de 0.215g, y al realizar la evaluación de los daños en el hospital, se considera que el nivel de daño estructural fue ligero, mientras que el nivel de daño no estructural fue moderado, siempre resguardando la seguridad a la vida de las ocupantes. En la figura 1 se muestra el daño estructural típico que se presentó en el hospital, el cual se concentró en la viga que soporta las escaleras principales de la torre de hospitalización. Este daño se dio en al menos 5 niveles y es un daño predominantemente por esfuerzos de corte.





Figura 1. Daño en viga de entrepiso en entrada de escaleras principales. Hospital Monseñor Sanabria.

El daño no estructural se focalizó en las paredes que sirven como fachada en el ala norte del hospital. Estos paños de mampostería poseen bloques de arcilla sin refuerzo vertical. Al darse el movimiento de la estructura principal, las paredes de mampostería se comportaron como un material frágil, el cual posee poca capacidad a deformarse, lo que collevó a una falla por fuerzas de cortante, al darse el desplazamiento lateral del edificio. Este tipo de daño se observa de manera clara en la siguiente figura







Figura 2. Daños no estructurales en paños de mampostería de fachada oeste. Hospital Monseñor Sanabria.

Algunos paños de mampostería, no solo fueron integrados a los entrepisos (como en el caso de la pared de la figura 2), sino que además fueron ligados a las columnas de los marcos de resistencia del edificio. En la figura 3 se observa como la pared mostrada no sigue el patron de falla en “X” que se dio en otras paredes, y esto se debe a que en el centro de la pared se encuentra una de las columnas estructurales, la cual no sufrió daño. Al darse el movimiento de la estructura, la mampostería colocada a los lados de la columna sufrieron daños, además de confinar y restringir el desplazamiento de la misma.





Figura 3. Interacción entre los elementos no estructurales y elementos estructurales. Hospital Monseñor Sanabria.

En la zona de Puntarenas, de acuerdo con entrevistas realizadas a los funcionarios de la municipalidad local, se presentó el fenómeno de licuefacción, sin producir daños por asentamientos a las estructuras evaluadas. Se puede observar en la siguiente figura, como las aceras perimetrales al edificio municipal de Puntarenas, tuvieron deformaciones relativas respecto a la estructura principal, la que se considera que no tuvo problemas de asentamientos debido al sistema de cimentaciones empleada, que de acuerdo con el ingeniero municipal se basa en pilotes.







Figura 4. Hundimiento de acera perimetral de la Municipalidad de Puntarenas debido a licuefacción.

Los errores constructivos siempre son desnudados por eventos sísmicos de relativa importancia. Los errores más comunes se dan en ampliaciones y remodelaciones, donde se agregan paredes, entrepisos u otros elementos sin as conexiones adecuadas, por ejemplo, no se conectan las vigas coronas o las fundaciones o las mismas paredes con las existentes. En la siguiente figura se observa un ejemplo de una mala conexión entre una pared ya existente (sección de la derecha) y una pared nueva (sección de la izquierda), donde a través de la junta no se observa refuerzo o elementos de conexión.





Figura 5. Unión entre paredes de ampliación sin refuerzo. Municipalidad de Puntarenas.

En otros casos, existen elementos que se desea que no formen parte de la estructura encargada de soportar las fuerzas sísmicas, por lo que se procede a generar detalles para desligar estos elementos del sistema sismorresistente. Cuando el detalle no es apropiado, se generan grietas a lo largo de la junta entre elementos. El caso más común se da en la unión de muros de mampostería y elementos de concreto reforzado, tal y como se observa en la siguiente imagen, tomada en los Tribunales de Justicia de Santa Cruz.





Figura 6. Unión entre pared de mampostería y columna de concreto. Tribunales de Justicia de Santa Cruz.

En este mismo edificio se observa en el tercer nivel un posible problema de estructuración, donde se poseen columnas en voladizo (sujetas únicamente en el nivel de piso) con un peso en la parte superior producto de la viga canoa de concreto, tal y como se observa en la siguiente figura.





Figura 7. Columnas del tercer nivel del edificio de Tribunales de Justicia de Santa Cruz.

Al tener las columnas en voladizo, con el peso de la viga canoa, que además es una carga que no se aplica en el centro de la columna (carga excéntrica), existieron rotaciones en la base de la columna, afectando las uniones con secciones del techo (los cuales sufrieron desplazamientos importantes) como se puede observar en las siguientes imágenes. Se hace necesario realizar un estudio de vulnerabilidad sísmica más detallado para determinar las medidas de reparación de los elementos estructurales.





Figura 8. Rotación en la base de las columnas del tercer nivel. Tribunales de Justicia de Santa Cruz.





Figura 9. Rotación de viga canoa de concreto. Tribunales de Justicia de Santa Cruz.





Figura 10. Rotación de canoa y movimiento con respecto al techo.Tribunales de Justicia de Santa Cruz.

Muy cerca de la zona epicentral, en la iglesia de Nosara, se observa pérdida del recubrimiento de las columnas principales de la estructura, esto en la base de las mismas, debido a que esta zona es la que recibe las mayores fuerzas de compresion debido al desplazamiento lateral de la estructura.





Figura 11. Perdida de recubrimiento en columnas de iglesia de Nosara.

Un efecto similar se pudo observar en la iglesia de Naranjo, donde en la unión de algunas columnas con las vigas, al poseer grandes repellos que forman parte de los acabados arquitectónicos y no de los elementos estructurales, al darse movimientos en los extremos de las columnas, se da la falla del recubrimiento por aplastamiento, tal y como se observa en la siguiente figura.





Figura 12. Iglesia de Naranjo.

De acuerdo con el recorrido realizado por las comunidades de Puntarenas, Santa Cruz, Nicoya, Sámara, Nosara, Paquera, Sarchí y Naranjo, el daño en estructuras públicas se puede catalogar como Leve a Moderado, no se observó colapso estructural y se consdiera que las estructuras en términos generales cumplieron con los objetivos de desempeño que el Código Sísmico de Costa Rica versión 2010 (CSCR-10) solicita para las mismas. Sin embargo, se notan problemas en detalles constructivos que es conocido que poseen un mal comportamiento ante solicitaciones sísmicas, como paredes frágiles ligadas a estructuras de mayor ductilidad, repellos de grosores inadecuados, conexiones entre estructuras inadeacuadas o inexistente, entre otros. No se realizaron recorridos por zonas urbanas, donde se reportaron daños en viviendas unifamiliares.

El código sísmico sin duda alguna ha ayudado a mitigar la vulnerabiliad estructural ante solicitaciones sísmicas, pero se considera necesario una mejor fiscalización y una mejor educación a la población, para generar una conciencia en la necesidad de cumplir con los lineamientos recomendados en cualquier proyecto, sin importar el tamaño, el costo o la ubicación geográfica del mismo.