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El impacto de la ceniza volcánica en las estructuras depende en gran parte de los siguientes factores:

 1. El espesor de la capa de ceniza

2. La condición de esta, si se encuentra húmeda o seca

3. El diseño de los techos y edificios.

4. El sistema de circulación de aire

5. Cantidad de ceniza que entra en los edificios.

Capas de ceniza de 2 a 3 cm de espesor pueden causar el colapso de techos con pendientes menores a 20° y/o en estructuras de mala calidad. La ceniza seca tiene un peso de 400-700 kg/m3, la lluvia puede incrementarlo de un 50 a un 100%. Una capa de ceniza de 10 cm de espesor representará una carga extra de 40-70 kg/m2 si está seca, y de 100-125 kg/m2 si está húmeda.

La ceniza volcánica puede llenar las canoas en un edificio y obstruir los bajantes. Además, en combinación con el agua, puede ser un  corrosivo para los materiales en techos de metal. La ceniza mojada es también un conductor y cuando se acumulan alrededor de los elementos eléctricos externos de un edificio, puede provocar lesiones graves o daños.

Los aires acondicionados y sistemas de tratamiento de aire pueden fallar o resultar dañados si sus filtros están obstruidos o sus rejillas de ventilación están cubiertos por la ceniza volcánica.

Desde el punto de vista del peligro de colapso en estructuras de techo, el Código Sísmico de Costa Rica (CSCR)  solicita que como mínimo se considere una carga temporal de 40 kg/cm2 para el diseño de techos. Esta es amplificada por 1.6 como criterio de diseño por capacidad última, por lo que una capa de 3cm no debería generar el colapso de estructuras que han sido diseñadas de acuerdo al código (sin importar la pendiente).

En estructuras que no han sido diseñadas de acuerdo a los códigos modernos o que no cuentan con un estudio de ingeniería (lo cual puede que sea muy común en las zonas rulares), es necesario evitar la acumulación de capas mayores a estos espesores, pues se corre el riesgo de colapso.

Algunas cenizas se comportan como material cementicio, por lo que al combinarse con agua puede llegar a generar un material denso y en algunos casos puede endurecerse, de manera equivalente al proceso de fraguado del cemento. Esto podría generar problemas permanentes en los conductos de agua como cañerías y canoas, además de aumentar el peso de manera significativa. Es recomendable no limpiar los techos con agua, siendo recomendable primero realizar una recolección de todo el material seco que sea posible para evitar estos problemas.

 

Figura 1. Foto de E. Endo en Octobre 1994. Esta casa fue dañada por la pesada carga de ceniza que se acumuló en el techo durante la erupción del volcán  Caldera de Rabaul el 19 de septiembre de 1994 en Papua Nueva Guinea.

 

Figura 2. La caída de ceniza por la erupción del Monte Pinatubo en Filipinas dio lugar a la acumulación de 5-10 cm de ceniza húmeda en la zona de la antigua base aérea estadounidense de Clark, situada a 20 km al noreste del volcán. Las densidades de las muestras de cenizas recogidas aquí variaron de 1.200 a 1.600 kg / m3 (seco) y de 1.500 a 2.000 kg / m3 (húmedas).

Figura 3. Fotografía de Francisco Ramos Mejía, AFP / Getty Images. Una estructura sencilla se derrumbó por el peso de la ceniza del volcán Puyehue (Villa Llanquín, Argentina)

(Fuentes: Servicio Geológico de Estados Unidos, Centro de Investigación en Gestión de Riesgos y Cambio Climático de Chiapas, México y Servicio Geológico Minero Argentino, National Geographic).